Nos dan la espalda
La frase "voluntad de servicio" ha terminado por resultarme antipática. La relaciono con el servicio militar, con la Falange y con los procuradores en Cortes franquistas. Los capitostes del Movimiento Nacional estaban en política movidos -decían ellos- por una voluntad firme de servir a los ciudadanos (afines al régimen, claro). Ni el régimen andaluz (sí, el régimen clientelar andaluz), salido de las urnas, y por tanto democrático y legítimo, ni el gobierno del Estado, el del PP, salido también de las urnas y al que la corrupción le resta pocos votantes, ya no tienen valor suficiente para decir que están en política para servir a los ciudadanos. Los méritos del PP es que -según ellos- estamos saliendo de la crisis. No nos hablan nada más que de dineros. Y si sales por la ciudad, te das cuenta de que algo de dinero, blanco o negro, circula. Las terrazas de los bares aparecen llenas de familias. Gracias a que nos hemos convertido en un imperio implosivo, en lugar de expansivo y dominador. En nuestras tapas no se pone el sol, pero en lugar de llegar a Filipinas, como Felipe II, de hacernos con el mundo, el mundo entero se ha venido a tomar boquerones al limón en nuestras playas. Y estamos a reventar de turistas. Sí, es cierto, los camareros y los dueños de bares, hoteles y restaurantes, tiene una auténtica voluntad de servicio o, mejor, de servir copas y entretenimiento, porque no hay otra cosa. La prisa con la que Susana Díaz ha colocado a los consejeros cesantes en la última remodelación en puestos en los que van a ganar más que antes, certifica que al régimen andaluz, y a su presidenta, lo que les interesa no es servir a los andaluces -ahí está el ERE encubierto que suponía la fusión hospitalaria granadina- sino servirse de nosotros y seguir fortaleciendo la férrea jaula clientelar que lo sostiene. Nada de voluntad de servicio, voluntad de servirse. Y, como en tiempos de Zapatero, las virtudes cívicas se enseñan ahora en las series de televisión. Los socialistas, sin valor para resolver el enorme dolor de las víctimas del Franquismo cuando gobernaron, se dedicaron a ajustarles las cuentas a los vencedores en la serie, entonces en la TVE 1, Amar en tiempos revueltos, en la que todos los malos eran franquistas y casi todos los buenos Socialistas. La televisión pública, viendo que ni la escuela ni las instituciones son capaces de inculcar valores a los ciudadanos, ha decidido inculcarlos en Servir y proteger, su melodrama de la tarde. Tan buena es la policía en esta serie que dan ganas de delinquir para que te detenga y disfrutar de sus servicios profesionales. Serie feminista, asistencial, misionera, catecumenal, educativa, 'ilusionante', en suma. Todo no está perdido. Entre la UCO y la Policía Nacional nos van a sacar del atolladero. ¡¡¡Viva el melodrama policial, abajo la mugre que ensucia a diario los juzgados!!!jueves, 10 de agosto de 2017
jueves, 3 de agosto de 2017
Salva-patrias-lejanas
En la película norteamericana de 2011 Criadas y Señoras, las damas del Sur de los Estados Unidos recogen fondos para hacer el bien a los «negritos», en África, lejos de Missouri. Pero cuando los negritos se convierten en negros y los tienen sirviendo en sus casas, no les permiten usar el baño familiar y los mandan al retrete del patio a hacer sus necesidades. ¿Por qué la gente prefiere hacer caridad tan lejos de sus casas en lugar de portarse bien con los de su pueblo? Aprendí a mirar la barbarie con la que, en épocas muy diferentes, conquistadores imperialistas, colonialistas en busca de materias prima y liberales salvajes se han ensañado con Latinoamérica, con los ojos penetrantes de un poeta, no con los sesudos del politólogo. En el Canto General de Neruda, esa inconmensurable biblia aborigen, leí hace años esto:“Cuando sonó la trompeta, /estuvo todo preparado en la tierra, / y Jehová repartió el mundo / a Coca-Cola Inc., Anaconda, / Ford Motors, y otras entidades […] / regaló coronas de César, / desenvainó la envidia, / atrajo la dictadura de las moscas, / moscas Trujillos, /moscas Tachos, / moscas Carías, / moscas Martínez, / moscas Ubico, moscas húmedas / de sangre humilde y mermelada, / moscas borrachas que zumban / sobre las tumbas populares, / moscas de circo, sabias moscas / entendidas en tiranía “. Y, desde entonces, estoy convencido de que, si Latinoamérica fuera una constelación de repúblicas aseadas y respetuosas con los derechos humanos, alguien enturbiaría las aguas en las que pululan los Maduro, los Chávez o los Castro, para seguir pescando en aguas turbulentas, empobrecidas, enrabietadas, emponzoñadas. Para seguir depredando las riquezas que, desde la conquista de los castellanos, los carniceros (sic en Neruda) han considerado suyas. La machacona e impía insistencia con la que, los que van camino de convertir España en una monarquía desmembrada y pobre, nombran a Venezuela se debe al miedo y al odio que la aparición de Podemos les ha provocado. Y a estos salva patrias lejanas se les ha despertado una extraña prisa por rescatar a Venezuela de la catástrofe, a ellos que desde sus palacios, desde sus bancos, desde sus puertas giratorias, se muestran incapaces de darnos a los españoles una cama en un hospital, una plaza en una escuela pública o una atención si, ya viejos, no podemos valernos por nosotros mismos. Su piadosa preocupación por ese atormentado país no hay duda de que proviene de nobles sentimientosdemocráticos, pero también puede deberse a una añoranzade los tiempos de la colonia o a un punzante dolor por el imperio perdido.
lunes, 31 de julio de 2017
Susana ruge
El hombre es, por naturaleza, un animal cívico (Aristóteles, Política)
Susana y Pedro, ¡la leche!
A la animala política,
¡qué cara se le quedaba,
cuando ha poco, en las primarias,
las primarias no ganara!
Se le mudó la color,
un rictus veló su cara
y quedó triste y mohína,
cabizbaja y trasudada,
vamos, lo que viene siendo
quedarse muy cabreada.
No sólo no gritó: ¡Pedro!,
vivaz y ‘almodovariana’,
sino que ni tan siquiera
a su rival saludaba
y lo llamó ‘secretario’
sin apellidos ni gaitas,
ni don, ni algún titulillo
que algo lo identificara,
sólo ‘secretario’ a secas:
¡lo menos que se despacha!
La historia viene de lejos,
–la historia de la animala–
y fue su principio cierto
cuando en tierras de La Mancha
el ilustre Pepe Bono,
hombre de gran perspicacia,
dijo que Susana Díaz
era ‘toda una animala . . .
. . . política’, por más señas,
que eso nadie lo dudara,
–imitando en la expresión,
la aristotélica fabla–.
Y añadió aún algo más:
Que cuando alguien deseaba
definir con claridad
de un elefante las trazas,
hallaba dificultad
en dar las señas exactas.
Pero al ver al paquidermo
con su trompa y su prestancia
ya nadie ponía en duda
de qué animal se trataba.
“Pues lo mismo con Susana
pasa –dijo Pepe Bono–:
Que es una grande animala,
que en cuanto uno la ve,
la cosa le queda clara”.
Dicen algunos que aquello
del elefante, a Susana
no le pareció muy bien,
vamos, que no le hizo gracia,
pero lo había dicho Bono
y no hubo quien replicara.
Y desde entonces la cosa
ha quedado bien fijada.
Y Susana la andaluza,
aunque perdió las primarias,
aunque se quedó mohína,
cabizbaja y cabreada,
sigue siendo, igual que antes,
–es más, por antonomasia–
la única, la indiscutible,
«la política animala».
«la política animala».
Debo este romance a la generosidad del autor, Francisco Ruiz Girela, profesor y arabista granadino que me ha autorizado a publicarlo en mi blog. ¡Gracias, amigo!
domingo, 30 de julio de 2017
Susana Diaz, animala política
El hombre es, por naturaleza, un
animal cívico (Aristóteles, Política)
A
la animala política,
¡qué
cara se le quedaba,
cuando
ha poco, en las primarias,
las
primarias no ganara!
Se
le mudó la color,
un
rictus veló su cara
y
quedó triste y mohína,
cabizbaja
y trasudada,
vamos,
lo que viene siendo
quedarse
muy cabreada.
No
sólo no gritó: ¡Pedro!,
vivaz
y ‘almodovariana’,
sino
que ni tan siquiera
a
su rival saludaba
y
lo llamó ‘secretario’
sin
apellidos ni gaitas,
ni
don, ni algún titulillo
que
algo lo identificara,
sólo
‘secretario’ a secas:
¡lo
menos que se despacha!
La
historia viene de lejos,
–la
historia de la animala–
y
fue su principio cierto
cuando
en tierras de La Mancha
el
ilustre Pepe Bono,
hombre
de gran perspicacia,
dijo
que Susana Díaz
era
‘toda una animala . . .
.
. . política’, por más señas,
que
eso nadie lo dudara,
–imitando
en la expresión,
la
aristotélica fabla–.
Y
añadió aún algo más:
Que
cuando alguien deseaba
definir
con claridad
de
un elefante las trazas,
hallaba
dificultad
en
dar las señas exactas.
Pero
al ver al paquidermo
con
su trompa y su prestancia
ya
nadie ponía en duda
de
qué animal se trataba.
“Pues
lo mismo con Susana
pasa
–dijo Pepe Bono–:
Que
es una grande animala,
que
en cuanto uno la ve,
la
cosa le queda clara”.
Dicen
algunos que aquello
del
elefante, a Susana
no
le pareció muy bien,
vamos,
que no le hizo gracia,
pero
lo había dicho Bono
y
no hubo quien replicara.
Y
desde entonces la cosa
ha
quedado bien fijada.
Y
Susana la andaluza,
aunque
perdió las primarias,
aunque
se quedó mohína,
cabizbaja
y cabreada,
sigue
siendo, igual que antes,
–es más, por antonomasia–
la
única, la indiscutible,
«la política animala».
«la política animala».
Debo este romance a la generosidad del autor, Francisco Ruiz Girela, profesor y arabista granadino que me ha autorizado a publicarlo en mi blog. ¡Gracias, amigo!
miércoles, 26 de julio de 2017
El experto
El arquero
La estadística juega a mi favor: desde hace 34 años vengo
escribiendo en los periódicos granadinos y nunca faltó mi artículo el día
acordado, aunque a la hora del cierre todavía no lo hubiera entregado. No debo
preocuparme, entonces, porque ahora sean las ocho de la tarde y no tenga
escrita ni una sola palabra. Estaréis pensando que, como en el cuento del rey,
el cangrejo y el pintor, estoy esperando al último minuto para escribirlo, como
el pintor de la historia que da fin a su obra, y dibuja un cangrejo perfecto,
sólo cuando el rey enfurecido, después de cinco largos años de espera y de
cuantiosos gastos, sube las escaleras de su taller, dispuesto a cortarle la
cabeza por su tardanza. Y os maliciaréis que sólo se puede escribir
aceptablemente sometido a presión. Sea como sea, de lo que lo que estoy seguro
es de que en este momento, lectores pacientes, os encontráis leyendo mi columna,
aunque yo no la haya escrito. Me viene a la memoria, para explicar el fenómeno,
la historia Chi Ch’ang –el protagonista del cuento El experto, de Nakajima Ton- que aspiraba a ser el mejor arquero
del mundo. Gracias a las enseñanzas de su maestro Wei Fei -de puntería tan
certera que, se decía, era capaz de hacer blanco con todas las flechas de su
aljaba en la misma hoja de sauce a una distancia de cien pasos-, aprendió a no parpadear y a mirar de tal
manera que lo diminuto le parecía llamativo y lo pequeño descomunal. Tres años
estuvo practicando hasta conseguir emular al maestro. A los tres años pensó que
tendría que matarlo si quería ser el mejor arquero del mundo. Lo intentó, pero
Wei Fei consiguió esquivar las flechas de su alumno. Y no vio otra manera de
quitárselo de encima y de desembarazarse de aquel peligro que dirigir la mente
de Chi Ch’ang hacia una nueva meta; confiarlo al maestro Kang Ying, que le enseñaría a dar en el blanco sin
disparar. “Mientras necesites un arco y
una flecha continuarás en la infancia de este arte”, le dijo Kang Ying, “el
verdadero tiro con arco no lo precisa, la fase culminante de la actividad es la
inactividad; la fase culminante de la oratoria es refrenar la lengua, la fase
culminante de disparar es abstenerse de hacerlo”. Aprendido esto, Wei Fei regresó a Hantan, su
aldea, y nunca más volvió a disparar una flecha, aunque pájaros y ladrones
evitaban aproximarse a su casa, por si acaso. Su reputación fue en aumento. Cuarenta
años después abandonó este mundo sin haber mencionado ni una vez el tema del
tiro con arco y sin tocar ninguno. Después de esto, en su aldea, los pintores
tiraron sus pinceles, los músicos rompieron las cuerdas de sus instrumentos y
los columnistas se avergonzaron de ser vistos tecleando sus ordenadores. Por mi
parte he olvidado cómo se escribe un artículo. De lo que es una columna
periodística. Pese a todo, generosos
lectores, estoy seguro de que hoy habéis encontrado mi artículo en el mismo
sitio de todos los jueves.
jueves, 13 de julio de 2017
El micromachismo de la Thermomix
Salmorejo de zanahorias en la Thermomix
Cuando el calor alcanza los 45 grados, es que no se me ocurre nada
y termino escribiendo de salsas o sopas frescas como el gazpacho o la vichyssoise. El verano pasado, en
primicia mundial, dimos en estas páginas la receta del salmorejo de tomates y
zanahorias. Nos la proporcionó de viva voz una mujer en la frutería. Todo no
está en Arguiñano. La transmisión de recetas la sigue haciendo la mujer oralmente,
como siempre. Aunque los hombres, que no quieren quedarse atrás, también se
atreven ya a compartir la composición y la elaboración de un plato. Ayer, un
jubilado me detalló en el tenderete de mi frutero cómo freír los pimientos
verdes. Me insistió en que los dejase cocer en el aceite a fuego lento y que, antes
de consumirlos, le echase un escrúpulo de sal gorda. Hizo hincapié en que la
sal fuera gorda. Hacía mucho calor debajo del toldo de Salvador. Tenemos ya
tanta confianza que nunca me pesa lo que
llevo y me cobra siempre la misma cantidad: dos euros. Lo comido por lo servido. Unas veces gano yo,
otras, él.
La mujer del salmorejo del verano pasado, como una diva del bel
canto, cuando acabó el recitativo de los
ingredientes, nos advirtió que ella no usa pan, porque engorda y que lo ha sustituido por 250 gramos de
zanahorias, por cada kilo de tomates. Aseguró que le sale finísimo, como un
salmorejo de caramelo, aterciopelado, como si fuera la crema pastelera de los
tomates. Cuando le pregunté si había
adaptado ya su receta a la Thermomix, el robot de cocina alemán, me miro como a
sacrílego y no se dignó contestarme. Comprendí
que, además de bella, era inteligente y que se había dado cuenta de que la
Thermomix es un instrumento del Patriarcado, de los hombres que ahora se ven
obligados a guisar, bien porque están solos o porque les ha empezado a gustar
andar entre fogones o, simplemente, porque en el reparto de tareas del hogar les
corresponde cocinar lunes, miércoles y
viernes; y que usan la Thermomix para, de salida, hacer comidas aceptables con
sólo atenerse a las prescripciones de temperatura, velocidad y tiempo del
recetario. Ese robot convierte al varón más torpe, en un aspirante a MasterChef,
sin haber tenido que aprender las recetas de su madre ni practicar, como los
dioses antiguos, nada más que el sencillo arte de asar carne. Desde hace 150
años, estos recién llegados al reino de las cocinas, o los “expertos”, (es
decir, científicos varones) han irrumpido en lo que era un dominio femenino -el
cuidado del hogar, de la salud, de la familia, del embarazo, del parto, etc.-
y, con la excusa de la ciencia, han desalojado a las mujeres del control de
ámbitos que sólo ellas administraban. La Thermomix, en muchas ocasiones, se ha
convertido en un instrumento micromachista en manos del hombre empodereado. Yo mismo he terminado por
cocer los huevos de ocho en ocho en ese caballo de Troya del poder masculino. Y
todos me han sabido a gloria.
jueves, 6 de julio de 2017
Incendio provocado
Ulises y Penélope de Francesco Primaticcio
Si yo no tuviera a Cervantes y su lengua ni la posibilidad que este escritor, y otras escritoras y escritores, me han dado de poder hablar y escribir gracias un instrumento prodigioso que se llama castellano, elaborado, también, con materiales orales nobilísimos, aportados por personas que nunca supieron escribir pero que cuidaron su lengua con reverencia y placer durante siglos, el día 1 de octubre, aprovechando la ola catalana, convocaba en mi casa un referéndum, lo ganaba por el cien por cien de los votos y desconectaba. Suena hasta bonito: República Elaia ('olivo', en griego), que es como se llama la casa, porque tiene dos árboles de esa especie que me dan todos los años dos sacos de aceitunas que llevo a un molino de Gójar donde me los cambian por dos garrafillas de 5 litros de aceite, de gran calidad y de toda confianza.
El nombre lo tomo mi mujer, leyendo una magnífica traducción al castellano de la Ilíada, del el pasaje donde la fiel Penélope reconoce a su marido, tras 20 años de ausencia de Ítaca, después de que éste le recuerda que el lecho en el que consumaron el matrimonio tiene una pata de olivo que hunde sus raíces en la tierra. Y que es la metáfora que expresa el carácter inquebrantable de su compromiso. El nombre griego -Elaia- me pareció, en un principio, algo cursi, pero con el paso del tiempo ha llegado a resultarme apropiado y bien traído. Mi compromiso con España, sin que esto tenga la más mínima importancia ni consecuencias, es con su lengua, con las poderosas metáforas, originales y las traducidas de otras lenguas, que conocí gracias a ella. Con ese regalo enorme que hoy me permite disfrutar del placer de hablar (más de la cuenta) con gente insufrible, con gente adorable, con gente tan habladora como yo, que sabe escuchar, con gente silenciosa que no suelta palabra y te mira, como si te estuviera haciendo un TAC. Lengua que me ha permitido desde chico aprender de los que saben.
Cada vez que veo a Rajoy, me entran ganas de independizarme, de salirme; cada vez que me golpea la prosodia de Susana Díaz, echo a correr. El otro día, al oír a Pablo Iglesias referirse al secretario general de PSOE como "Pedrito", estuve a punto de fletar un yate de recreo y perderme en el océano. Pero me retiene, con lazos fortísimos, Cervantes y, con él, mi madre y todos los que me ayudaron a comprender -aproximadamente- el mundo y a pensar en castellano. Gracias a ellos, barrunto que lo que se traen entre manos Rajoy y Puigdemont es un juego de trileros. La performance de Puigdemont es tan irracional como el remitirlo a la Constitución, redactada para que de aquí no se vaya nadie. Y nosotros en medio. Parece como si los maravillosos 78 años de guerri-paz de los que hemos disfrutado, no les vinieran bien a estos señores y que, metidos en el atolladero de su incapacidad para gobernar, necesitaran de una guerra con un pilón de muertos, para arrasar el territorio y borrar la memoria de sus rapiñas, errores, ineptitud y sevicias. El fuego, si termina por prender, será intencionado.
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