lunes, 30 de noviembre de 2009

A ver quién aleja más...

La que más,818 metros de Babel, en Dubai

Árbol de Navidad
en
Málaga,
(?)


Obelisco de Luxor
23 metros



Corea del Norte, 160 metros


 Jordania, 131 metros





Granada,  (?)



 Cájar,  (?)




Yo soy más igual que tú

domingo, 29 de noviembre de 2009

Revuelto de amores




Salvador

     La propaganda política ha abandonado los telediarios y se ha refugiado en los melodramas ginecológicos de tarde y noche. En manos de guionistas con escasa preparación histórica y de productores con presupuestos tasados, las series de por la tarde son un revuelto de populismo insignificante, banalidad y anacronismos. Y en ese ámbito privilegiado es donde hemos insertado nuestras reivindicaciones históricas o dónde  ajustamos las cuentas de tapadillo a los adversarios presentes y pasados. En una de las series, hemos tenido falangistas incestuosos y comisarios de policía torturadores y asesinos, curas pedófilos, o efebófilos, comunistas heroicos pero fanáticos, poco interesados en la reconciliación nacional, y buerovallejos torturados y dignos que son capaces de leerle la cartilla al mismísimo director de la cárcel y de pronunciar un mitin improbable rodeados de funcionarios desactivados y de presos comunes entusiasmados. Enfrente, el pueblo llano, sufrido y  sano que sin proponérselo saca cada día adelante a la patria. Bueno, es lo mismo que han hecho siempre los cineastas americanos en las películas de indios, pero recuperar “la memoria histórica” en las series, eso, lo hemos inventado nosotros:

     En el capítulo 54 de Amar en tiempos revueltos, emitido el día13 de este mes, el director de la cárcel pide a Salvador, escritor teatral y preso político, que firme un manifiesto desmintiendo que en las cárceles franquistas se tortura.  El preso pronuncia el alegato que trascribimos más abajo, unos minutos antes de que una niña histérica, maltratada por su tía, se pase diez minutos chillando en El nombre del amor, la siguiente telenovela de por la tarde en TVE:

Salvador
¿Cómo pretende que firme un documento en el que se asegura que en las cárceles españolas los presos son tratados con dignidad y se respetan sus derechos?


Director
España está siendo vilipendiada en el extranjero y hasta el último español debe colaborar para impedir esa infamia.


Salvador
La infamia es lo que pretenden hacer ustedes, no sólo nos humillan nos ultrajan y nos torturan cada día. Además pretenden que les firmemos un documento en el que se dice que aquí nos dan un trato digno y humano, su desfachatez no tiene límite.


Director
Cuide mucho sus palabras.


Salvador:
No, han sido ustedes, los gloriosos, vencedores los que me han impuesto esta mordaza, ustedes los que no quieren que piense ciertas cosas ni que las diga y por eso me tienen aquí encerrado, pues bien yo reivindico aquí y ahora el derecho a ponerme esa mordaza, para no firmar y no decir cosas en las que no creo.


Director
Se lo preguntaré por última vez, ¿firmará el manifiesto?


Salvador
No.Jamás firmaría algo así. Estoy aquí encerrado por defender la verdad, la libertad y el derecho de las personas a opinar, a pensar y a decidir por sí mismas, libremente, sin que nadie las amenace, si firmara ese documento, me traicionaría a mí mismo toda mi lucha, todo mi esfuerzo habría sido inútil. No he llegado hasta aquí para esto. No me someteré ni a sus chantajes ni a sus amenazas, no le tengo miedo a sus torturas porque no son más que la expresión de su impotencia.


Director:
Silencio, pagarás muy caro lo que has dicho.

     Ante la novedad del invento, la serie House ha mandado un  becario al plató en el que se rueda Amar en tiempos revueltos. Los guionistas norteamericanos están pensando en darle un giro socialdemócrata a la mala leche del médico en la próxima temporada.

sábado, 28 de noviembre de 2009

¿Por qué muchas mujeres leen Millenium?

Acabo de leer “Los hombres que no amaban a las mujeres”. En verano llegué a un acuerdo con mi hija, ella leería "Ana Karenina" y yo la primera entrega de "Millenium". Ambos hemos salido beneficiados. Tenemos algo, más, de lo que hablar. Mi hija me ha recordado que Tolstói evita describir los pormenores del primer encuentro erótico de Ana y su Amante, Vronsky. En la edición que ella ha manejado, unos puntos suspensivos marcan, pudorosos,  la ausencia, al principio del capítulo XI de la Segunda parte. Pero Tolstói sí detalla a lo largo de la novela los matices del sentimiento de culpa que invade a Ana por su adulterio. Al novelista ruso le resulta más fácil hablar del pecado que del placer. Hoy parece que es más sencillo hablar del placer que de la culpa y cantidad de polvos aparecen esparcidos por miles de novelas escritas por hombres y mujeres. La que ha tenido la suerte de codificar o protocolizar algún polvo, como Almudena Grandes, en su "Las edades le Lulú", luego lo repite en las novelas siguientes. Describir un polvo no es fácil,  los puntos suspensivos son más cómodos. En "Millenium", los polvos están tratados con la misma distancia -la de lo inefable- que  en "Ana Karenina", novela escrita también por un hombre. En cambio los abusos sexuales, la crueldad, el deseo de dominio que se esconde bajo los malos tratos a las mujeres, infligidos por hombres, tienen en la novela de Larsson un tratamiento tan pormenorizado y cuidadoso como el sentimiento de culpa en el novelista ruso. Y debe de ser una de las causas de su éxito y de que este best-seller lo lean más mujeres que hombres.
(Este tema no se queda así. Continuará...)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

En esta aldea ha estado prohibida la tristeza




Hasta hace muy poco en esta aldea estaba prohibida la tristeza. DISFRUTAR ha sido una de las palabras más usadas en los quince últimos años. El 2 de abril de 2005, desde la plaza de San Pedro, un corresponsal, anuncia feliz que Juan Pablo II se está muriendo muy bien. "Estamos disfrutando como nunca de ver cómo se muere este Papa". Unos días antes, el 25 de marzo, el mismo periodista había retransmitido en Sevilla las procesiones de la Semana Santa para el Canal autonómico y también  había disfrutado al paso de  las imágenes de un personaje con evidentes señales de malos tratos en su cuerpo, que agoniza sin cuidados paliativos. Un obispo, a la salida del pregón de Semana Santa, declara a los periodistas que ha disfrutado muchísimo con la narración descarnada del dolor de un ajusticiado. El pregonero también confesó que disfrutaba bastante con el espectáculo. En las tertulias cofrades se desborda el gozo.
En el interesante simulacro de abundancia que hemos vivido hasta hace poco en los países del primer mundo, un brujo español guay ganaba las elecciones generales predicando la alegría de vivir. Frente a su exitosa retórica de la alegría, sus adversarios políticos, voceros de la catástrofe, anunciaban la inminencia del fin de los Tiempos y, durante cuatro años, propagaban obscenas sospechas sobre la autoría de la matanza de 191 personas, el 11 de marzo de 2004 en Madrid . Pero perdían las elecciones.
La religión del sufrimiento,de  la negación y de la CULPA; la educación del esfuerzo personal y el mérito, el soneto amoroso y el cocido son cosas de las épocas de escasez.  Y los políticos quejumbrosos, que anunciaban que ‘de seguir así, no sabían dónde iríamos a parar’, los obispos apocalípticos de la condenación eterna, y los teóricos aznaristas de la fundación FAES, han chocado con la piedra de la felicidad sostenible. Ellos, incapaces de cambiar el mundo, se dedicaron a llorar sobre él. Hoy mismo, en la Web de la Fundación, el titular más vistoso dice así: “Diagnóstico erróneo, tratamiento equivocado, recesión profunda” .  Algo de razón deben de tener ahora, porque TVE pone por las tardes una telenovela que sólo habla de la CULPA. Y ya se sabe (Obama ha mandado observadores),  en la televisión pública española, neutrales los telediarios, la propaganda se refugia en Amar en tiempos revueltos.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Banderas de nuestros lares



Los municipios andaluces que 'sin prisas, pero sin pausas' se iban creando una realidad nacional,  que habría podido desembocar en nación en cualquier momento, están desalentados por las noticias que les llegan del Tribunal Constitucional de que ni siquiera Cataluña va a ser considerada como nación. Los esfuerzos de todos estos años, tirados por la borda. ¿Qué harán ahora con las banderas que crearon y que colocaron en mástiles altísimos?, ¿y con los escudos?, ¿y con los ejércitos bien pertrechados de agentes del orden, versátiles, fácilmente reconvertibles en potentes séptimos de caballería? ¿Y la decepción de los párrocos locales que soñaron con ser jefes espirituales de las nuevas realidades nacionales? ¿Qué será de los vecinos que otorgaron su confianza a los alcaldes de esos pueblos para que se embarcaran en gestas heroicas, de esas que forjan naciones?
 Hace unos años, en un pueblo del área metropolitana de Granada sonaron tambores de guerra, se anunció un levantamiento municipal contra el pueblo de al lado, algunos vecinos hasta escribieron cartas al director del periódico local alistándose. En la base de datos de este blog hay una copia de uno de esos documentos. Esta es la hora de darlo a la luz. Dice así:
Sr. Director del diario IDEAL de Granada, me ha llegado una carta de la alcaldesa de mi pueblo en la que se percibe un cierto malestar con el vecino pueblo de Monachil por diferencias urbanísticas  y se me informa de que “si fuesen necesarias actuaciones de otro tipo tendentes a que de una vez por todas Monachil deje de menospreciar la dignidad de un pueblo como Cájar, os lo haré saber y estoy segura de que contaré con todos y cada uno de vosotros [...] Si tenemos que levantarnos contra Monachil, vuestra alcaldesa estará a la cabeza de todas y cada una de las actuaciones a desarrollar. Cuento con todos vosotros. Os iremos informando.”
Un propósito épico de tanta envergadura, necesita de todos los apoyos, por lo que le ruego que publique en su periódico mi adhesión a la alcaldesa. Gracias.
Estimada alcaldesa:
        Hace unos meses, con motivo de lo de Iraq, le pedí que me explicara por carta por qué, prestando parte del consistorio de Cájar atención a las directrices vaticanas, usted no había dimitido cuando el Papa Juan Pablo II mostró su oposición a la guerra; usted no me ha contestado a este asunto, pero ahora llega una carta suya en la que se me convoca a un posible alzamiento municipal, bajo su caudillaje, contra nuestros vecinos de Monachil. He repasado las razones que usted da para levantarse contra ese pueblo y las veo suficientes, aunque echo de menos lo de las armas de destrucción masiva que tanto juego dio en la anterior” performance”. Tampoco estaría de más una resolución de la ONU que nos ampare si nos tiramos al monte y el envío de inspectores que rastreen los arsenales del pueblo de al lado. Es imprescindible, dada la edad de muchos cajareños, el auxilio del Séptimo de Caballería. Si nos asiste la Caballería USA, se alistará más gente. Yo, seguro. Como serví en la Marina, se me puede usar si se les ataca con fragatas, remontando el río Monachil. A sus órdenes".

El ciudadano que firmaba una misiva tan inflamada, debía de ser mayor,  si hacemos caso a esta apostilla con que ilustraba su nombre:  ‘marinero segunda en la reserva, o ¿en conserva?’.  Por razones  no documentadas en nuestros archivos, aquella guerra anunciada  no tuvo lugar. Pero la bandera ondea gallarda a la espera de nuevas empresas. Si el Constitucional no se interpone.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Deconstruyendo al mismísimo dios




Caín
Lo más parecido a dios (saramago lo escribe con minúscula) es un novelista. El novelista saramago (por ahora escribiré su nombre con minúscula, para que no se me enfaden los otros cientos de miles de novelistas/dioses que por ahí teclean sus PC's o sus MAC's) en su última obra, Caín, le  lee la cartilla a dios, o mejor, le lee a Dios su cartilla, LA BIBLIA. Se la lee, o se la deconstruye, metiendo en el centro de una constelación de relatos mágicos, como son los que componen EL LIBRO, dos bombas lapa: el humor ("seamos serios, hablemos en broma", he leído en un blog emergente) y la delicada herramienta, perfeccionada en Occidente hasta la extenuación, que se llama CAUSA/EFECTO. saramago demuestra así que todavía estamos en la edad del LIBRO SAGRADO, y que no caben muchas más posibilidades, o se escribe como DIOS, o se escribe contra DIOS. A esta última se ha apuntado el premio nobel de literatura portugués (que en el Parnaso también hay clases y premiados). No he leído nada más que un capítulo de la obra, pero ya puedo avanzar que, en mi opinión de diosecillo / crítico, Dios sigue ganando por goleada al dios saramago. Prometo a mis escogidos lectores, opinión mucho menos irresponsable, cuando ellos y yo, hayamos leído el libro entero. Lo único que puedo adelantar es que Abel no es hijo de Adán, aunque sí de su señora,  y que para trabajar, recién creado el mundo, también hacía falta un contrato laboral.

sábado, 14 de noviembre de 2009

¿De qué hablan ciertas mujeres?


¿Ángeles o 'monstruos'?

En la primera mitad del siglo XX algunas mujeres comenzaban a publicar, con su nombre, diarios, crónicas y biografías. Ya hacía tiempo que las mujeres llevaban diarios íntimos de contenido religioso y cada vez escribían con mayor frecuencia crónicas familiares para lectura privada, pero hasta el siglo XX no se atrevieron, o no pudieron publicarlos libremente. En el círculo ilustrado y burgués de Marianne y Max Weber, el filósofo Georg Simmel (1858-1919), obligó a su amante, Gertrud Kantorowicz, y a su esposa a firmar lo que escribían con pseudónimo.
¿De qué hablan estas mujeres cuando pueden, por fin, escribir de sí mismas? Pues no sólo hablan de ellas sino que, también, hablan de sus compañeros, de sus maridos. Así lo hacen, incluso, las más inteligentes,  las mas 'productivas' y creadoras:  la feminista alemana Marianne Weber, esposa y editora de la obra del sociólogo  Max Weber, Zenobia Camprubí, mujer de Juan Ramón Jiménez y la compañera de Sartre, Simone de Beauvoir. Fielato forzoso: la mujer (lectora apasionada u oyente de lecturas,  desde siempre), cuando comienza a pisar el espacio viril de la escritura, del que ha estado prácticamente ausente desde su invención, ha de apoyarse en el varón.
En el caso de Marianne, hablar de su marido era inevitable,  ya que lo que firma es una Biografía de Weber, que publica en 1926, seis años después de enviudar. Pero se sitúa a sí misma como heroína al lado de su marido.
Lo que conocemos del Diario de Zenobia Camprubí, publicado por Graciela Palau de Nemes años después de la muerte de la escritora -y no sabemos si con su consentimiento-, está saturado de Juan Ramón.
La ceremonia del adiós de la filósofa y escritora Simone de Beauvoir, parece no hablar nada más que de Sartre: es la “crónica” de los diez años que precedieron a su muerte, acaecida en 1980; aunque admite que en el libro habla algo de sí misma, “porque el testigo forma parte de su testimonio, pero lo hago lo menos posible”.
Biografía o autobiografía, diario, o crónica, los tres libros tienen un cierto aire de confesión, en la línea de  las de San Agustín y de versión alambicada del cuento La  bella y la bestia.
 ¿De qué se confiesan estas mujeres? ¿Qué encontraron debajo de la “Bestia”,  para permanecer, como hembras-madres y adoradoras, durante tanto tiempo junto a tan ilustres “monstruos”?


                                                (Continuará, salvo caso de fuerza mayor)

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