En enero de 1990, el papa Juan Pablo II, sin necesidad de someter la cuestión al Parlament Catalán, afirmó que los animales poseían un soplo vital recibido de Dios. Inmediatamente, el sesudo diario milanés Il Corriere della Sera tituló en primera página: “el Papa abre el cielo a los animales”, lo que no dijo, por miedo a los ecologistas, es que no todos los animales son buenos y que la decisión papal también les abría a algunos las puertas del infierno. Que es donde van a ir los tres perros de mis vecinos que no dejan de ladrar por la noche. El caso es que, al haberse inclinado Dios por el fuego para castigar eternamente a animales y seres humanos de mala conducta, desatendiendo otros sistemas de incomodar menos contaminantes, los anticuados hornos del infierno comienzan a estar sucios tras miles de años de funcionamiento a tope. Los responsables de su limpieza han estudiado presupuestos de varias empresas y, tras desechar el sistema más moderno y barato de limpieza por medio de agua, por las dificultades de su acarreo, se han decantado por la pirólisis. Un resucitado de Pamplona, salvado de la condena eterna gracias a San Josemaría, ha declarado en Intereconomía que en las puertas del averno hay pegado un cartel en el que se puede leer: “Cerrado por pirólisis, del 1 al 7 de noviembre. Se advierte a los que piensen morirse en esos días que se aguanten hasta que termine el proceso, si no quieren acabar en el cielo”. Porque no se podrá esperar ni en el limbo ni en el purgatorio a que el infierno esté como los chorros del oro. Estas salas de espera hace tiempo que fueron desmanteladas.
jueves, 30 de septiembre de 2010
martes, 28 de septiembre de 2010
Wallada, princesa y poeta Omeya
Monumento a Ibn Zaydun y Wallada, en Córdoba
El patriarcado ha sido inhóspito para las mujeres y , también, para un número incierto de hombres poco ‘tuneaos’, obligados a sacar pecho, a matarse en las guerras, a raptar a sus compañeras, a bajar a las minas, a erigir obeliscos y penes, a cazar, a buscar alimentos, a meter goles. A muchos le hubiera gustado quedarse en casa a jugar con sus muñecas o con sus airgam boys o a esperar a que los cortejaran. Desde luego, más inhóspito para unos que para otros. Ser rey siempre ha resultado más cómodo que ser fogonero sin trabajo. Y ser princesa, incluso en el patriarcado, era como un seguro contra la brutalidad y la pobreza. Y también como un salvoconducto de libertad. La princesa y poeta Wallada se paseaba por la Córdoba de los Omeyas, en el siglo XI, con el rostro descubierto y con una banda que le cruzaba el pecho, como la de las mises actuales, en la que llevaba bordados estos versos desafiantes: Por Alá, que merezco cualquier grandeza / y sigo con orgullo mi camino / Doy gustosa a mi amante mi mejilla / y doy mis besos para quien los quiera. Pero también sabía ponerse ordinaria, como las actuales princesas del pueblo, si su “pareja” se la jugaba. El poeta Ibn Zaydun, su amante, se atrevió a engañarla con una esclava negra y la princesa lo crucificó para siempre en este breve poema: Y te han llamado "El hexágono", / que es un apodo / que aunque te abandone la vida, / nunca te abandonará: /“¡Maricón, sodomita, follador, /tercerón, cabrón, ladrón!". ¡Ni en Telecinco!lunes, 27 de septiembre de 2010
Pasarela Bolonia, 2010-2011
Desfile de maestros
En Radio Nacional, Ignacio Fernández Toxo, secretario general de Comisiones Obreras, compara esta mañana el servicio que los Sindicatos prestan a los trabajadores con el que la Iglesia Católica ofrece a sus fieles. En la comparación sale ganando el Sindicato porque mientras que un sacerdote ha de atender a varias parroquias, el obrero con problemas, según Toxo, disfruta del apoyo y la cercanía de un enlace sindical para él solo. El sábado asistí a una boda en un juzgado, cerré los ojos y me pareció estar en mi propia boda celebrada por un ministro católico. El mismo tono, casi las mismas palabras, “compromiso”, “para toda la vida”, “cuidar el uno del otro”… Notable la ocupación que la “sociedad civil” está haciendo de los símbolos y herramientas de las diversas religiones. Nada nuevo, lo mismo hizo el cristianismo, hace 2.000 años con los símbolos y herramientas de la religión pagana. Las universidades españolas están a punto de comenzar el curso académico. Muchas han prescindido de la tradicional misa del Espíritu Santo y sólo celebran una “procesión laica”. Parece que les gusta edificar sus nuevas estructuras de poder sobre los restos de las antiguas y, además, que se note. Como los cristianos que conquistaron el reino de Granada y se dedicaron a edificar catedrales sobre las viejas mezquitas, conservando algunos elementos arquitectónicos solventes. En La Zubia, Granada, están restaurando la Iglesia parroquial, los albañiles han rascado un poco en la fachada y aparecen los sólidos arcos árabes de una antigua mezquita. Los universitarios han copiado de la Iglesia el término “procesión” porque quieren que todo el mundo sepa que la Universidad (copio y pego del filósofo marxista Louis Althusser) “suple las funciones de la Iglesia y, con su apariencia de neutralidad –dado que es laica-, reproduce la sumisión a las reglas del orden establecido en particular a través del respeto a la división social del trabajo mediante procedimientos como el de las sanciones, las exclusiones y la selección”. Mejor que “procesión laica”, dadas las actuales circunstancias, se podría hablar de “Pasarela Bolonia, 2010-2011”. Pero entonces dejaríamos de ser religiosos. Y la Universidad no parece dispuesta a arrojarse al el abismo de la incredulidad.
sábado, 25 de septiembre de 2010
Ni Belén Esteban ni doña Letizia, Azaña
Monarcas sólo en las películas
En los años 80, mujeres granadinas que trabajaban duro durante toda la semana en el negocio familiar, pagaban alrededor de 1.000 € por la habitación del hotel La Bobadilla de Loja en la que habían dormido los Reyes una noche. Pasaban en ella con sus maridos un fin de semana y luego, en su carnicería, mientras que le cortaban a una clienta un solomillo de cerdo con precisión milimétrica en filetes parejos, le contaban los pormenores lujosos del cuarto de baño de la suite real. Hay gente a la que le gustaría darle una colleja suave a la princesa Letizia. No les agrada cómo ha quedado su nariz tras una operación de cirugía estética o que esté tan delgada o, simplemente, que la jaula de hierro del protocolo haya acartonado la fluidez profesional de una buena periodista. Pero a otros muchos les agrada, les resulta guapa y bien vestida. No ven mal que acuda a Pasarela Cibeles con el empaque pijo de las burguesitas aburridas y lo más probable es que le copien los vestidos y los centímetros de sus tacones. De fundar un partido político, sacaría tantos votos como Belén Esteban. Igual que hay ateos aritméticos, con la calculadora en la mano, dispuestos a restarle a Dios unos miles de asistentes a cualquier manifestación religiosa, también hay republicanos militantes empeñados en demostrar que los Reyes son seres humanos y que están aquejados de los mismos vicios que los demás. Son incansables, inventan chistes, ponen en circulación anécdotas, denuncian corruptelas del Rey y su familia, como si la idea monárquica, en lugar de caerse por obsoleta y anacrónica, se viniera abajo, por la ineptitud personal y profesional de los integrantes de la familia real. ¿Si los Reyes fuesen ejemplo de virtudes cívicas y humanas no habría nada que objetar? ¿Estos republicanos acusicas acabarían yendo a la Zarzuela al besamanos? La Monarquía es incompatible con el sistema democrático porque coloca en la cima del Estado a un ciudadano que no ha sido elegido por nadie. Da igual que el rey sea bueno o malo. O que la futura reina haya elegido esta o aquella nariz del catálogo de un cirujano componedor. Aunque nos resulte inquietante imaginar a Pajín o a Rajoy, a Cospedal o a Zapatero de presidentes de la III República Española, no tendríamos nada que objetar, si alguno de ellos ocupase ese puesto gracias a los votos de los españoles. O si la elegida fuese Belén Esteban, incluso si lo fuese Doña Letizia. Con suerte, hasta podría aparecer un nuevo Azaña con la lección aprendida.
martes, 21 de septiembre de 2010
Los pobres, instrucciones de uso
Retirar a los pobres de las calles para limpiarlas, como parece sugerir Esperanza Aguirre puede resultar una iniciativa desafortunada. Menos arriesgado sería inaugurar una línea de investigación genética que suministrara pobres sin estómago y, lógicamente, sin apetito, o pobres‑probeta, naturalmente limpios, que no necesitaran de jabón para lavarse, a los que la suciedad no les aguantase en el cuerpo ni un segundo. También se podría obtener en algún departamento de nuestra Universidad que no tenga mucho que hacer, un prototipo de pobre bien vestido, que almacenase en sus genes la información última de los diseñadores de moda de Pasarela Cibeles y naciese con las gasas y licras oportunas que ocultasen sus carnes paupérrimas a los viandantes. Todo menos apartarlos de la circulación. Psicólogos hay en nuestra ciudad que en cuatro días podrían conseguir mendigos ‑superados los vicios de una educación poco cuidada‑ simpáticos y felices, dicharacheros y locuaces.
Acompañar a cada pobre con un manual de instrucciones para su uso sería de mucha utilidad. Pobres para personas caritativas, que no pudiesen prescindir ni unos días de estos sencillos instrumentos de salvación eterna, llevarían colgado del cuello, a modo de escapulario, un prospecto que les señalaría a esas personas los servicios mínimos que tendrían que prestarles para conseguir alguna comodidad en la otra vida. Los poetas surrealistas podrían usar, después de leerse las instrucciones, al pobre del barrio de Salamanca que te pide que le pases dos euros y que, cuando le dices que no llevas suelto, le quita importancia al asunto y él mismo te los presta para que lo puedas socorrer. Con un poco de sentido común, podría, también, seguir usando su pobre de plantilla, la señora caritativa que siempre que le oye quejarse de lo malico que está, le regaña: "Paco, jolín, es que los pobres os estáis muriendo todos los días".
No apartemos a los pobres de la calle sin tomar las debidas precauciones, porque puede aparecer de inmediato algún desaprensivo pidiendo que también se retire de la circulación a los banqueros, a la misma señora Botella, a los espías, a los políticos corruptos, a los curas pederastas, a los sindicalistas distraídos que todavía no saben exactamente cuál es su verdadero enemigo, e, incluso, a los mismos guardias. Y ¿cómo te niegas?domingo, 19 de septiembre de 2010
Blogs y vacaciones, posibles causas de divorcio
En "Amar en tiempos revueltos", Almudena, la hija adolescente del malvado falangista (compendio, por exigencias del guión, de todos los vicios nefandos catalogados en la asignatura de Educación para la ciudadanía) escribe un diario íntimo. La madre lo descubre y se entera de lo que pone. Los diarios íntimos, al menos en las telenovelas, se escriben para que no los lea nadie, pero para que los conozca todo el mundo. Más o menos como los blogs, que se escriben a sabiendas de que no los leerá casi nadie, pero como si las cosas de uno fueran a ser conocidos por millones de lectores. Los blogueros siguen utilizando gran parte de los géneros de la literatura canónica, pero no suelen caer en la abominación de las dedicatorias librescas. No he encontrado ningún blog en el que se lea una dedicatoria como ésta: "A mi marido y a nuestros hijos les dedico esta bitácora de 2.500 entradas en restitución de la atención y el tiempo que por ella les he robado". Será porque los blogs se escriben en casa y no en los departamentos de las facultades o en las salas de las bibliotecas. El blog ha dejado claro que ese tiempo que el escritor imaginaba robado a los suyos era un tiempo feliz de emancipación para los miembros de la "unidad familiar". En casa de los blogueros, lo que hay es un deseo fuerte de que el escritor compulsivo se despegue del ordenador y se tire a la calle. Entonces todos respiran aliviados y corren a disfrutar de sus placeres y a cumplir con sus confortables obligaciones domésticas. Los blogs, igual que las vacaciones familiares en verano, están dando lugar a muchos divorcios. No es bueno que las personas estén solas pero tampoco es saludable estar todo el día reunidos.
domingo, 12 de septiembre de 2010
Wikipedia, la Gran Diletante
Cardumen
A Pánfilo, como buen diletante, le gusta tocar temas de biología. Es muy aficionado a relacionar el comportamiento humano con el de los animales. Esto, que estuvo muy mal visto hace unos años, hoy está de moda. En la última entrada de su blog ha escrito: “Cualquier sábado por la tarde, en la plaza de cualquier pueblo o de cualquier ciudad, una novia se ha bajado del coche nupcial para retratarse con sus damas de honor, no sé si antes o después de la boda. Las mujeres que pasan en ese momento por allí, al unísono, como los peces de un cardumen, vuelven sus cabezas hacia la novia. Los hombres que pasan en ese momento por allí, incluido el novio, al unísono, como los peces de un cardumen, dirigen sus miradas hacia el cuerpo de una chica de 17 años que ha elegido la misma plaza para poner a calentar órganos, músculos, sistemas, articulaciones, vértebras, simetrías… antes de exigirles, en la noche cercana, prestaciones notables de elasticidad. Los etólogos siguen estudiando estos comportamientos de los peces para aclarar si la sincronización de movimiento de los individuos que integran un banco o un cardumen es innata o adquirida. Los antropólogos no tienen dudas, en este punto, sobre la naturaleza de las conductas sincronizadas observables en los machos y en las hembras de la especie humana”.Su amiga Pánfila le ha comentado que no entiende por qué sigue empeñado en ser un diletante, que ya no hay diletantes porque Wikipedia, la gran diletante, los ha barrido a todos. Por molestar, le ha recomendado que, antes de seguir por ese camino, lea la novela de Flaubert "Bouvard y Pécuchet", si quiere saber lo que les sucede, y cómo terminan, los protagonistas, dos quijotescos diletantes, metidos a estudiar, como aficionados, multitud de disciplinas científicas y a intentar poner en práctica los conocimientos adquiridos en enciclopedias y manuales.
Pánfilo, muy digno, le ha contestado que una cosa es ser diletante y, otra muy distinta, poner en relación cosas. Que esa capacidad te puede conducir a la sabiduría.
Pánfila, solo le ha escrito: jajajajajajaja…
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





